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Ensayos a campo: dónde ponerlos para que el dato sirva

Un ensayo mal ubicado da un número igual de prolijo que uno bien ubicado — pero el número está mal. La ubicación es la decisión más barata y más ignorada del diseño de un ensayo.

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El problema: el suelo se mete en tu ensayo

Un ensayo compara tratamientos: dos híbridos, tres densidades, con y sin fungicida. Para que la comparación valga, todo lo demás tiene que ser igual — y en un lote real, "todo lo demás" es sobre todo el suelo. Si una franja cae sobre la media loma buena y la otra toca el sector flojo, la diferencia que medís a cosecha es del lote, no del tratamiento. Y lo peor: el número sale prolijo igual, así que nadie sospecha.

Esto no se arregla con más repeticiones si todas están sobre suelo desparejo. Se arregla antes de sembrar, eligiendo bien el pedazo de lote donde va el ensayo.

La regla: la zona más uniforme y estable

El sitio ideal para un ensayo es lo contrario de lo que busca la agricultura de precisión para prescribir: no la variabilidad, sino el bloque más uniforme y estable del lote. Uniforme en el espacio (mismo potencial en toda la superficie del ensayo) y estable en el tiempo (que ese sector se comporte igual año tras año — no un bajo que alterna entre mejor y peor pedazo según llueva).

Con 10 años de imágenes satelitales, ese bloque se encuentra con datos: se zonifica el lote, se mide la estabilidad interanual de cada sector y se busca el bloque contiguo de una sola clase, del tamaño que el ensayo necesita. A ojo, en cambio, el sector "parejo" suele elegirse por comodidad de acceso — y la historia satelital muchas veces lo desmiente.

Reglas básicas de diseño (además del dónde)

Para redes de ensayos: el mismo problema, multiplicado

Una semillera, distribuidora o grupo de productores que arma una red de ensayos enfrenta el problema al cuadrado: además de la uniformidad dentro de cada sitio, necesita que los sitios sean comparables y representativos de los ambientes donde después se venderá la genética. Elegir los lotes y sectores con historia satelital — en vez de por relación comercial con el dueño — es la diferencia entre una red que caracteriza ambientes y una colección de anécdotas.

Encontrá la zona uniforme antes de sembrar el ensayo

Te mostramos, con 10 años de historia satelital del lote, dónde está el sector más uniforme y estable para que la diferencia que midas sea del tratamiento y no del suelo. KML por WhatsApp, resultado en el mismo chat.

Consultar por WhatsApp →

¿Trabajás en una semillera o distribuidora y armás redes de ensayos? Escribinos — la selección de sitios comparables entre localidades es el mismo problema, a escala.

Preguntas frecuentes

¿Por qué no alcanza con mirar el lote y elegir a ojo?
Porque el ojo ve la campaña actual y el acceso cómodo, no la historia. Un sector puede verse parejo hoy y haber alternado fuerte los últimos 10 años. La serie satelital multianual muestra esa historia para cualquier lote, incluso uno que pisás por primera vez.
¿Qué necesito mandarles?
El KML del lote y el tamaño aproximado del ensayo (hectáreas o dimensiones de las franjas). Devolvemos el mapa con el bloque uniforme recomendado y su historia de estabilidad, con análisis propio de Informes de Campo sobre información pública oficial.
¿Sirve también para elegir dónde NO ensayar?
Sí, y es igual de valioso: descartar de entrada los sectores inestables o con historia de anegamiento evita perder una campaña entera de datos por una mancha de agua.
¿Esto reemplaza al diseño estadístico?
No — lo complementa. La ubicación resuelve dónde; el diseño (repeticiones, aleatorización, testigos) resuelve cómo. Un buen ensayo necesita las dos cosas, y la ubicación es la que casi nadie hace con datos.

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