La aptitud del suelo es el factor que más define el valor y el uso de un campo. Te explicamos cómo se mide y cómo verla en el tuyo.
La capacidad de uso (estándar USDA Land Capability, usado por INTA) clasifica el suelo en clases I a VIII según sus limitaciones (clima, erosión, suelo, drenaje). Las clases I-III son aptas para agricultura; IV-VI viran a ganadería; VII-VIII son marginales o no productivas.
No es lo mismo que el uso actual: un campo puede tener buena aptitud pero estar sub-utilizado, o al revés. Por eso el informe muestra los dos: el potencial del suelo y el manejo real observado por satélite.
La aptitud sale de la carta de suelos; el uso real sale de series satelitales multianuales (MapBiomas) que distinguen agrícola firme (sembrado casi todos los años) de agrícola ocasional (solo años buenos) y ganadero. Cruzar ambos evita errores típicos de tasación.
Subiendo el KML, el informe te devuelve la composición de ambientes por aptitud y por uso, con mapas y porcentajes. Así sabés cuánto del campo es realmente agrícola firme y cuánto es ganadero o inundable.
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